En una obra de construcción es común trabajar cerca de equipos y herramientas que producen niveles elevados de ruido. Martillos eléctricos, taladros, esmeriles, sierras, compresores y maquinaria pesada pueden generar sonidos intensos durante períodos prolongados.
El problema es que el ruido puede convertirse en un riesgo que pasa desapercibido. A diferencia de una lesión visible, los efectos de una exposición excesiva pueden desarrollarse poco a poco y afectar la capacidad auditiva con el tiempo. Por eso, identificar las fuentes de ruido y utilizar protección adecuada es una parte importante de la seguridad en el trabajo.
¿Por qué el ruido puede ser peligroso?
El oído puede tolerar determinados niveles de sonido, pero una exposición prolongada a ruidos intensos puede afectar las estructuras responsables de la audición.
En una obra, el riesgo aumenta cuando el trabajador permanece durante mucho tiempo cerca de una fuente de ruido o cuando está expuesto repetidamente a sonidos muy fuertes.
Algunas señales pueden aparecer durante o después de la jornada, como sensación de oído tapado, dificultad para escuchar conversaciones o un zumbido en los oídos. Aunque estas molestias puedan desaparecer después de un tiempo, no deben considerarse normales.
La exposición repetida puede generar problemas auditivos permanentes. Por eso, la protección debe utilizarse antes de que aparezcan síntomas.
Identificar las principales fuentes de ruido
El primer paso para controlar este riesgo es reconocer de dónde proviene el ruido.
En una obra pueden encontrarse diferentes fuentes, entre ellas:
- Martillos y herramientas de impacto.
- Taladros y rotomartillos.
- Sierras eléctricas.
- Esmeriles.
- Compresores.
- Mezcladoras.
- Maquinaria pesada.
- Equipos de corte.
- Golpes repetidos sobre superficies metálicas.
No todas las herramientas producen el mismo nivel de ruido. Además, una máquina puede generar diferentes niveles dependiendo de su estado, el material sobre el que trabaja y las condiciones del espacio.
Por esta razón, no basta con identificar una herramienta como “ruidosa”. También es necesario considerar cuánto tiempo se permanece cerca de ella y con qué frecuencia se utiliza.
Tapones y orejeras: ¿cuál utilizar?
Existen diferentes tipos de protección auditiva. Los más comunes son los tapones y las orejeras.
Los tapones se colocan dentro del canal auditivo y son una opción práctica cuando se necesita utilizar protección durante períodos prolongados o cuando el espacio de trabajo requiere movilidad.
Las orejeras cubren completamente las orejas y pueden resultar útiles en ambientes donde existen niveles elevados de ruido o donde los trabajadores necesitan colocarse y retirarse la protección con frecuencia.
La elección depende de las condiciones del trabajo, del nivel de ruido y de las características del trabajador. En algunos ambientes puede ser necesario utilizar ambos tipos de protección al mismo tiempo.
Lo importante es que el elemento seleccionado proporcione la protección adecuada y se utilice correctamente.
Usar correctamente los tapones
Un tapón auditivo puede perder buena parte de su efectividad si se coloca de manera incorrecta.
Antes de utilizarlo es necesario asegurarse de que esté limpio y en buenas condiciones. En el caso de los tapones desechables, deben manipularse siguiendo las indicaciones correspondientes para lograr un ajuste adecuado.
Una vez colocado, el trabajador debe sentir que el ruido se reduce de manera considerable. Si el tapón se cae constantemente o no permite una colocación adecuada, puede ser necesario utilizar otro tamaño o tipo de protección.
También es importante no reutilizar tapones diseñados para un solo uso y mantener limpios aquellos que sí pueden reutilizarse.
Revisar las orejeras
Las orejeras también necesitan mantenimiento. Las almohadillas deben encontrarse en buenas condiciones y hacer contacto adecuado alrededor de las orejas.
Si están dañadas, endurecidas o deformadas, pueden dejar espacios por donde ingrese el ruido.
Antes de comenzar el trabajo conviene revisar:
- Que las almohadillas estén completas.
- Que no existan grietas o daños visibles.
- Que la estructura mantenga su ajuste.
- Que las orejeras cubran completamente ambos oídos.
- Que no interfieran con otros equipos de protección.
La protección auditiva debe reemplazarse cuando ya no pueda proporcionar un ajuste adecuado.
El ruido no es el único aspecto que debe considerarse
En una obra, la protección auditiva puede necesitar utilizarse junto con otros elementos de protección personal.
Un trabajador puede estar expuesto simultáneamente a ruido, polvo, partículas, golpes, objetos en movimiento y otros riesgos. Por eso, los equipos deben seleccionarse de manera que puedan utilizarse conjuntamente sin reducir su efectividad.
Por ejemplo, las orejeras deben colocarse correctamente cuando se utilizan con casco de seguridad. Los tapones pueden ser una alternativa cuando otros elementos dificultan el uso de orejeras.
También es importante evitar modificar los equipos de protección para intentar hacerlos más cómodos. Una modificación puede afectar la forma en que fueron diseñados para proteger.
Reducir el ruido siempre que sea posible
La protección auditiva es importante, pero no debería ser la única medida para controlar el ruido.
Cuando es posible, también deben buscarse formas de reducir la exposición desde la fuente. El mantenimiento de las máquinas, la elección de equipos menos ruidosos y la organización de las tareas pueden ayudar a disminuir el tiempo que los trabajadores permanecen expuestos.
También puede ser útil separar determinadas actividades ruidosas de otras zonas de trabajo o limitar el acceso a los espacios donde se utilizan herramientas que generan altos niveles de sonido.
Estas medidas pueden reducir la cantidad de ruido que llega al trabajador y complementar el uso de los equipos de protección.
Mantener distancia también ayuda
La distancia respecto a la fuente de ruido puede influir considerablemente en la exposición.
Cuando sea posible, los trabajadores que no necesitan permanecer junto a una máquina ruidosa deben mantenerse alejados de ella. No tiene sentido permanecer al lado de un equipo que está funcionando si la tarea puede realizarse desde otra ubicación.
En trabajos donde varias personas participan en una actividad, conviene organizar las posiciones de manera que solamente permanezcan cerca de la fuente quienes realmente necesitan hacerlo.
Dar mantenimiento a las herramientas
Una herramienta o máquina en mal estado puede generar más ruido del necesario.
Piezas sueltas, componentes desgastados, falta de lubricación o problemas mecánicos pueden aumentar las vibraciones y el sonido producido por el equipo.
Por eso, el mantenimiento también forma parte del control del ruido. Mantener las herramientas en buenas condiciones no solo ayuda a prolongar su vida útil, sino que puede mejorar las condiciones del entorno de trabajo.
Cuando un equipo comienza a producir un ruido diferente al habitual, debe revisarse antes de continuar utilizándolo.
La protección debe utilizarse desde el inicio
Uno de los problemas más frecuentes con la protección auditiva es utilizarla únicamente cuando el ruido parece demasiado fuerte. Sin embargo, el trabajador puede no tener una percepción precisa del nivel de exposición.
Una herramienta que se utiliza todos los días puede parecer menos ruidosa simplemente porque el trabajador está acostumbrado a ella. Esto no significa que haya dejado de representar un riesgo.
La protección debe colocarse antes de comenzar una actividad que genere ruido y mantenerse durante el período de exposición indicado.
También es importante que los trabajadores reciban información sobre los riesgos del ruido y conozcan cómo utilizar, limpiar, almacenar y reemplazar sus equipos de protección.
Cuidar la audición también es parte del trabajo
La pérdida auditiva relacionada con el ruido puede avanzar de manera gradual, por lo que muchas veces no se percibe hasta que el problema ya es importante.
Trabajar con maquinaria ruidosa forma parte de muchas actividades de construcción y mantenimiento, pero eso no significa que la exposición deba aceptarse como algo inevitable. La organización del trabajo, el mantenimiento de los equipos, la reducción de la exposición y el uso adecuado de protección auditiva permiten controlar mejor este riesgo.
Tapones y orejeras son herramientas sencillas, pero su efectividad depende de utilizarlos correctamente y de escogerlos de acuerdo con las condiciones del trabajo.
Proteger la audición no debería ser una medida que se toma después de sentir molestias. Debe formar parte de los hábitos de seguridad desde el momento en que comienza la jornada.

